Estructura de sesión en 5 fases — Plantillas y Materiales - GenoEasy
Estructuras de sesión

Estructura de sesión en 5 fases

Estructura estándar visualizada para sesiones de genograma con anclajes temporales, campos de notas y frases de transición — guía de sesión y herramienta de documentación en uno.

Formato: PDF Versión: 1.0 Actualizado: 2026-06-03 Licencia: CC BY 4.0 Idioma: DE

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¿Para qué sirve una estructura de fases?

Una sesión de 60 minutos sin estructura interna se convierte fácilmente en una «colección de anécdotas con sospecha de terapia». Las personas consultantes cuentan mucho; las personas asesoras asienten mucho; al final ambas se preguntan qué ha ocurrido realmente. Una estructura de fases protege frente a este efecto: obliga a la persona asesora a marcar conscientemente las transiciones y proporciona a las personas consultantes una seguridad implícita sobre «dónde estamos ahora».

Importante: no existe el único modelo de fases correcto. La heurística de cinco fases utilizada aquí es una síntesis pragmática de:

  • Modelo de Heidelberg (Schlippe/Schweitzer) — Bienvenida, encargo, exploración, intervención, cierre
  • Modelo de Milán (Selvini Palazzoli et al.) — Pre-sesión, sesión, inter-sesión, intervención, post-sesión
  • Estructura de sesión orientada a soluciones (de Shazer/Berg) — Qué mejoró, recursos, escala, paso, reconocimientos

La lógica de fases milanesa presupone una co-terapia o un equipo reflexivo, por lo que aquí se ha traducido a una sesión individual. Las estructuras originales pueden consultarse en la bibliografía (véanse las fuentes).

Contenido: Una sección por fase · Variaciones para primera sesión, sesión de seguimiento y sesión de cierre · Seis dificultades típicas · FAQ · Nota de impresión · Tarjeta de bolsillo para la mesa · Fuentes.

Advertencia sobre la fidelidad a las fases: No es necesario completar una fase si el encargo no lo sostiene. Si en la fase 2 surge una referencia a una crisis aguda, la sesión se convierte desde ese momento en intervención en crisis, no en reflexión. La fidelidad a las fases es una herramienta, no una obligación.

Fase 1 — Llegada, encuadre, actualización (aprox. 5–10 min)

Objetivo. La persona consultante llega al espacio, pasa del ritmo cotidiano al contexto de asesoramiento, y la persona asesora obtiene una primera impresión del estado actual. En sesiones de seguimiento se retoma el hilo de la sesión anterior.

¿Qué ocurre concretamente?

  • Bienvenida. Asiento, agua, breve pausa para instalarse.
  • «¿Cómo está usted hoy?» — conscientemente abierto, sin verificación de síntomas.
  • En sesiones de seguimiento: «¿Qué ha ocurrido desde nuestra última sesión?» — conexión con la tarea o el pensamiento de la sesión anterior.
  • Si hay señales de sobrecarga aguda: no entrar en el plan, sino permanecer en la carga actual.

Ejemplos de preguntas.

  • «¿Qué es lo que más le ocupa hoy?»
  • «¿Por dónde empezamos — por el pensamiento que teníamos la última vez o por lo que ha ocurrido esta semana?»
  • «En una escala del 1 al 10, ¿cómo está hoy?» (especialmente en terapias con medición continua de síntomas)

Dificultades típicas.

  • La persona consultante empieza a contar treinta minutos de vida cotidiana. → Interrumpir con amabilidad pero firmeza: «Entiendo que ha pasado mucho. ¿Sobre qué queremos hablar realmente hoy?»
  • La persona consultante «no llega» (dispersa, ausente). → Pregunta de anclaje concreta: «¿Cómo ha llegado hasta aquí hoy? ¿Qué ha hecho justo antes?»
  • La persona asesora tampoco está presente (resonancias de la sesión anterior). → Planificar 3 minutos de pausa antes de la sesión; ejercicio de respiración.

Adaptación: En sesiones en línea, ampliar la fase 1 (5 en vez de 3 minutos) — instalarse frente a la pantalla lleva más tiempo. Resolver primero los problemas técnicos.

Ejemplo concreto. Una persona consultante acude a su tercera sesión. Entra con expresión tensa, bolso desgastado, ligera agitación. La persona asesora no dice nada, señala la silla, acerca el agua. Solo después de 30 segundos: «Me alegra que esté aquí. ¿Cómo ha llegado hoy?» — La persona consultante espira, comienza con una frase sobre el trayecto. Eso es la fase 1 — apenas ha necesitado palabras, pero funciona.

Variante milanesa. En entornos con equipo reflexivo, la sesión comienza con una breve pre-sesión de las personas terapeutas (5 min), en la que se actualizan las primeras hipótesis de la sesión anterior. La persona consultante entra después. Las personas asesoras que trabajan solas pueden simularlo con una preparación consciente de 3 minutos — leer la última nota, actualizar la hipótesis, ejercicio de respiración propio.


Fase 2 — Clarificar y enfocar el encargo (aprox. 10–15 min)

Objetivo. De la conversación general surge un tema elaborable para esta sesión. La persona consultante prioriza (a veces con ayuda), la persona asesora formula una hipótesis de trabajo.

¿Qué ocurre concretamente?

  • La persona consultante describe el tema actual con sus propias palabras.
  • La persona asesora plantea preguntas clarificadoras y circulares (Tomm: lineal → circular → reflexivo).
  • Clarificación del encargo: «¿Qué sería para usted un buen resultado de esta sesión?»
  • La persona asesora formula una hipótesis de trabajo (internamente, eventualmente también de forma transparente).

Ejemplos de preguntas.

  • Preguntas lineales: «¿Cuándo fue la última vez que ocurrió algo así?», «¿Quién estaba implicado?»
  • Preguntas circulares: «Si su madre estuviera aquí hoy, ¿qué diría?», «¿Quién en su familia sabe de esto?»
  • Preguntas reflexivas: «¿Qué cambiaría si el problema desapareciera?»
  • Pregunta orientada a soluciones: «¿Hubo alguna excepción — una situación en la que el problema NO se produjo?»

Dificultades típicas.

  • La persona consultante permanece en modo trance del problema, no ve excepciones ni movimiento. → Emplear la pregunta de escala («Hoy un 3, ¿cuándo estuvo ya en un 5?»).
  • Varios temas son igualmente urgentes. → Dejar elegir a la persona consultante: «¿Qué tema urge más?» Poner los otros temas explícitamente «en la mesa de la próxima sesión».
  • La persona asesora tiene una hipótesis y orienta la conversación hacia ella. → Autocontrol: «¿Sigo escuchando o ya estoy en el plan?»

Adaptación: Con personas consultantes con limitaciones cognitivas o alta carga emocional, acortar significativamente la fase 2 — no clarificar en profundidad, sino centrarse en una única situación concreta.

Ejemplo concreto — los cuatro tipos de preguntas de Tomm en la práctica. Encargo: «Mi hijo y yo discutimos constantemente.»

  • *Lineal (recopilar información):* «¿Cuándo fue la última discusión? ¿De qué se trató?»
  • *Circular (hacer visible la relación):* «Si su pareja estuviera aquí, ¿cómo describiría la discusión?», «¿Qué respondería su hijo a la misma pregunta?»
  • *Estratégico (impulsar el cambio):* «¿Qué pasaría si la próxima vez reaccionara de un modo completamente distinto — qué haría entonces su hijo?»
  • *Reflexivo (ampliar recursos):* «Imagine que la discusión tiene una función protectora — ¿qué podría estar preservando?»

Los cuatro tipos de preguntas se mezclan conscientemente, no se aplican en un orden fijo. Las personas asesoras con poca experiencia tienden a quedarse en preguntas lineales — eso convierte la sesión en una clarificación de hechos en vez de una reflexión.


Fase 3 — Trabajo con el genograma y exploración profunda (aprox. 15–25 min)

Objetivo. El tema se sitúa en el contexto biográfico-familiar. El genograma sirve como herramienta visual para hacer visibles los patrones — repeticiones a lo largo de generaciones, atribuciones de roles, calidades de las relaciones.

¿Qué ocurre concretamente?

  • Si aún no existe: primer boceto del genograma (3 generaciones).
  • Si ya existe: sentarse juntos ante el genograma, situar el encargo de la fase 2 en él.
  • Preguntas multigeneracionales: «¿Quién en su familia ha tenido un tema similar?», «¿Cómo se hacía eso en la generación anterior?»
  • Examinar y profundizar en las líneas de relación (estrecha, conflictiva, distante).
  • Ubicar temporalmente los eventos vitales (pérdidas, nacimientos, mudanzas, crisis) y examinar su relación con el tema actual.

Ejemplos de preguntas.

  • «Si le preguntara a su abuela cómo manejó una situación así, ¿qué cree que diría?»
  • «¿Quién en su familia se encontró alguna vez en una situación de vida similar? ¿Cómo terminó?»
  • «Si miramos el genograma, ¿le llama la atención algún patrón?»
  • «¿Qué regla no dicha existe en su familia sobre el tema XY?»

Dificultades típicas.

  • La persona consultante sabe poco sobre generaciones anteriores. → Trabajar hipotéticamente: «¿Qué intuye? ¿Qué encaja con su imagen?»
  • El genograma activa el duelo (pérdidas, historias familiares difíciles). → Bajar el ritmo, pasar a la fase 4 si es necesario, retomar el genograma más adelante.
  • La persona asesora se pierde en detalles familiares y el encargo actual desaparece. → Autocontrol: «¿Qué tiene esto que ver con el encargo de hoy?»

Importante: El trabajo con el genograma puede desencadenar reacciones emocionales intensas. Duelo, ira, vergüenza. Si ocurre: no seguir adelante. Validar, pasar a la fase 4, decidir después si se continúa con el trabajo del genograma.

Ejemplo concreto — el genograma como herramienta de reflexión. Una persona consultante con burnout, monoparental, «ya no puedo más». En el genograma se observa: la madre también fue monoparental, la abuela era viuda. Tres generaciones de mujeres sin pareja de apoyo, todas en roles de cuidadoras. La persona asesora señala el patrón en el genograma: «Aquí — tres generaciones. ¿Qué significa eso para usted?» — La persona consultante: la primera reacción suele ser silencio, luego lágrimas, luego una nueva perspectiva: «Siempre pensé que fracasaba. Pero lo hago como se hace en nuestra familia.»

Estas reflexiones sobre patrones son la fortaleza del genograma en la fase 3. Actúan no a través del conocimiento, sino a través de la visibilidad.


Fase 4 — Formulación de hipótesis, intervención, reencuadre (aprox. 10–15 min)

Objetivo. De la exploración surgen hipótesis — sobre el sistema del problema, sobre la función del síntoma, sobre posibles movimientos. De ello se deriva una intervención: un reencuadre, una nueva perspectiva, un impulso conductual, una intervención paradójica o una propuesta de ritual.

¿Qué ocurre concretamente?

  • La persona asesora comparte una hipótesis provisional (o dos alternativas), introducida con «Lo que me llama la atención es…» o «Una posibilidad sería…».
  • La persona consultante reacciona — acepta, modifica, rechaza.
  • Si la hipótesis se sostiene: concretar la intervención. P. ej. reencuadre («Quizás su forma de retirarse no es un síntoma, sino una antigua estrategia de protección.»), pequeña tarea conductual, encargo de observación.
  • Enfoque orientado a soluciones: trabajar el siguiente paso mínimo («¿Cuál sería la señal más pequeña y visible de que se avanza?»).

Ejemplos de preguntas y formulaciones.

  • «Si me permitiera formular una hipótesis, sería esta — ¿cómo encaja con lo que usted siente?»
  • «¿Qué cree que diría su familia si usted se comportara de otro modo?»
  • «Imagine que el problema está resuelto — ¿quién en su familia se sorprendería más? ¿Quién menos?»
  • «Si esta noche se acuesta y mañana todo es un poco diferente — ¿en qué lo notaría primero?»

Dificultades típicas.

  • La persona asesora formula la hipótesis como diagnóstico («Usted tiene un problema de apego»). → Las hipótesis son hipotéticas y se formulan como tales.
  • La persona consultante rechaza todas las hipótesis. → No imponerlas — tomar en serio a la persona consultante como experta de sí misma. En su caso: «Dejemos reposar la hipótesis un poco — quizás encaje mejor mañana o no encaje en absoluto.»
  • La intervención se convierte en una explicación extensa con tono admonitorio. → Una sugerencia, una imagen, una frase — nada más.

Adaptación: Para personas asesoras que trabajan con enfoque orientado a soluciones, diseñar la fase 4 como «fase de reconocimiento»: elogiar de forma concreta y específica lo que la persona consultante logra bien a pesar de todas las dificultades.

Ejemplo concreto — reencuadre. Persona consultante: «En la familia yo siempre soy la que equilibra todo. Me está destrozando.» — Persona asesora (reencuadre): «Lo que hace usted es una tarea muy antigua en las familias — la de la mediadora. Al parecer la ha hecho tan bien que hoy siente su precio. Quizás la pregunta no es si entrega esta tarea, sino cómo puede ejercerla de un modo diferente.» — Eso no es «resignificación positiva» en el sentido barato, sino una lectura alternativa de la estrategia existente. Solo ese reconocimiento de la estrategia hace posible muchas veces el movimiento.

Ejemplo concreto — intervención paradójica. Persona consultante que se somete permanentemente a la presión de hacer todo bien. — Persona asesora: «Tengo una sugerencia que quizás le parezca extraña. Intente esta semana cometer deliberadamente algo mal en tres ocasiones. Enviar un correo con erratas. No responder a una pregunta. Observe qué ocurre.» — Las intervenciones paradójicas deben emplearse con cuidado y solo cuando hay una relación terapéutica sólida; de lo contrario resultan cínicas.


Fase 5 — Cierre y tarea (aprox. 5–10 min)

Objetivo. La sesión se condensa, la persona consultante se lleva algo concreto, la próxima cita está acordada. Los últimos minutos tienen un gran peso en el valor memorable de la sesión — no son «el remate», sino una condensación estructural.

¿Qué ocurre concretamente?

  • «¿Qué se lleva hoy? ¿Qué ha sido lo más importante para usted?»
  • La persona asesora resume brevemente — solo si la persona consultante no lo hace por sí misma.
  • Tarea / encargo de observación (opcional): concreto, pequeño, factible.
  • Acordar la próxima cita. Si es necesario, aclarar los honorarios y puntos organizativos.
  • Despedida — levantarse, acompañar hasta la puerta.

Ejemplos de tareas.

  • Encargo de observación: «Anote hasta la próxima sesión tres veces cuándo el problema NO estaba. No escriba por qué — escriba solo qué estaba haciendo.»
  • Experimento conductual: «Pruebe durante una semana a responder a la pregunta de su madre con ‹Estoy pensando›, en vez de reaccionar de inmediato.»
  • Tarea simbólica: «Busque esta semana un objeto que simbolice su encargo y póngalo en un lugar visible.»
  • Investigación genealógica: «Hable esta semana con una persona de su familia sobre XY y pregúntele qué sabe al respecto.»

Dificultades típicas.

  • La persona consultante «sale corriendo del espacio» — no es posible ninguna condensación. → La próxima vez empezar antes con la fase 5, marcar el anclaje temporal (reloj visible).
  • La tarea es demasiado grande / compleja / no encaja con el encargo. → Mejor ninguna que una mala. Las personas consultantes que no hacen las tareas no se ganan para la próxima sesión con esto.
  • La persona asesora llega con su propio resumen — la persona consultante no llega a su propia conclusión. → Aguantar el silencio. «¿Qué se lleva?» es una pregunta eficaz; la respuesta necesita a menudo 30 segundos de silencio.

Variante milanesa: En entornos con equipo reflexivo, en la fase 5 las observaciones del equipo se formulan como «carta a la familia» — una disciplina específica que no se desarrolla aquí. Véase Boscolo et al.

Ejemplo concreto de una tarea bien lograda. Una persona consultante trabaja desde tres sesiones en el tema «Nunca me tomo tiempo para mí». Las tareas anteriores («Tómese una hora a la semana») no se han llevado a cabo. La persona asesora lo formula de otro modo en esta sesión: «Observe esta semana solamente — cuándo le resulta posible tomarse aunque sea cinco minutos para usted. No escriba ningún propósito, sino lo que realmente ocurre.» — Eso es una tarea de observación en vez de una tarea de acción. No puede «salir mal», pero activa la autopercepción. Es la forma frecuentemente más eficaz.

La fase 5 en el contexto familiar. Cuando están presentes varias personas, la fase 5 incluye la pregunta a cada persona: «¿Qué se lleva hoy?» — y aguantar que las respuestas sean distintas. Un encargo conjunto a menudo no es posible ni conveniente. En su lugar: por persona, una pequeña tarea de observación que toque su propia parte en el sistema.


Variaciones para distintos tipos de sesión

El modelo de cinco fases es flexible. Según el tipo de sesión, los énfasis se desplazan.

### Primera sesión

  • Fase 1 más breve (sin punto de anclaje previo), pero el joining más largo.
  • Fase 2 es aquí principalmente clarificación del encargo y del encuadre.
  • Fase 3 se convierte en el primer levantamiento del genograma (véase plantilla separada «Guía para la primera sesión»).
  • Fase 4 con reserva — avance de hipótesis más que condensación de hipótesis.
  • Fase 5 incluye el contrato de asesoramiento, el consentimiento RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) y la primera cita de seguimiento.

### Sesión de seguimiento

  • Fase 1 con referencia a la sesión anterior.
  • Fase 2 con foco más estrecho, porque la historia previa es conocida.
  • Fase 3 con profundización del genograma o nuevos patrones.
  • Fase 4 con mayor desarrollo en contenido.
  • Fase 5 con conexión concreta hacia la próxima sesión.

### Sesión de cierre

  • Fase 1 como retrospectiva conscientemente establecida.
  • Fase 2 como «¿Dónde estamos ahora, dónde estábamos al principio?».
  • Fase 3 como visión de conjunto ante el genograma: ¿Qué ha cambiado, qué permanece?
  • Fase 4 con reflexión: ¿Qué ha ayudado, qué no?
  • Fase 5 como despedida consciente, en su caso con «carta de cierre» o entrega de un símbolo.

### Sesión de crisis

  • La fase 1 puede ocupar toda la hora — llegada, seguridad, estabilización.
  • Fase 2 se convierte en clarificación de la situación: ¿Qué ha ocurrido, qué es agudo?
  • Fase 3 se omite o se pospone — el trabajo con el genograma no es útil en la crisis aguda.
  • Fase 4 como negociación de una estrategia de estabilización a corto plazo.
  • Fase 5 con plan de emergencia concreto y acuerdo de seguimiento.

### Sesión de pareja

  • Fase 1 con ambas personas — dejar que ambas lleguen, mismo tiempo de palabra.
  • Fase 2 con la pregunta: «¿Sobre qué quieren hablar hoy?» — confrontar las respuestas de ambas personas.
  • Fase 3 con dinámicas relacionales en el genograma (familias propias de ambas personas, patrones de transferencia).
  • Fase 4 apunta al movimiento relacional, no a la hipótesis individual.
  • Fase 5 con un pequeño encargo de observación conjunto que pone en conversación a la pareja.


Seis dificultades típicas en la estructura de la sesión

1. La sesión «se diluye». Después de 50 minutos la persona asesora sigue en la fase 2, sin haber llegado al genograma ni a la hipótesis. — Solución: Marcar activamente las transiciones de fase. «Llevamos 20 minutos en la clarificación del encargo — vamos a mirar juntos lo que tenemos hasta ahora.»

2. La persona consultante trae un nuevo problema agudo en cada sesión. El asesoramiento no llega nunca a la profundidad. — Solución: Abordarlo explícitamente en la fase 2. «Me doy cuenta de que cada semana llegamos a un tema diferente. ¿Queremos centrarnos en un tema durante las próximas 3 sesiones?»

3. La persona asesora olvida el trabajo con el genograma con el tiempo. Después de 5 sesiones el genograma dibujado al principio ha desaparecido en el expediente. — Solución: Colocar el genograma sobre la mesa de forma visible en cada sesión. Trabajar con él al menos cinco minutos por sesión.

4. La fase 4 se convierte en una lección. La persona asesora «explica» el sistema a la persona consultante. — Solución: Formular las hipótesis de forma explícitamente hipotética («Me pregunto si…»). Tratar a la persona consultante como experta de sí misma.

5. No se realizan las tareas. La persona consultante llega cada semana sin haber completado el último encargo. — Solución: No aceptarlo sin comentario, sino tematizarlo: «¿Qué ha pasado para que la tarea no haya sido posible? ¿Qué nos dice eso?»

6. La persona asesora está en «piloto automático». Los esquemas se ejecutan, pero la sesión no tiene vida. — Solución: Supervisión. Diseñar conscientemente una sesión por semana de forma «diferente» — una pregunta inusual, un orden distinto, un silencio.


FAQ — Seis preguntas centrales de la práctica

1. ¿Es obligatorio completar las cinco fases en cada sesión?

No. El modelo es una heurística, no un dogma. En sesiones de crisis la fase 1 puede ocupar toda la hora. En sesiones de cierre la fase 5 puede extenderse. Lo importante es la claridad interna: ¿Dónde estoy ahora? ¿Tengo una hipótesis? ¿Cuándo termina la clarificación del encargo?

2. ¿Qué exactitud debo mantener con los anclajes temporales?

Sin rigidez. Las indicaciones de tiempo son orientación — si la fase 2 llega a una solución en 12 en vez de 15 minutos, eso es positivo, no es demasiado pronto. Útil: tener un reloj de pared a la vista, un momento de silencio propio a mitad de sesión, apertura consciente de la fase 5 con «Nos quedan diez minutos — ¿qué sería importante para usted ahora?»

3. ¿Qué hago si en la fase 4 no tengo ninguna hipótesis?

Ocurre con frecuencia. Varias opciones: (a) formular honestamente una afirmación del tipo «Lo que todavía me falta es…» — las personas consultantes suelen experimentarlo como un alivio; (b) preguntar a la persona consultante su propia explicación («¿Qué cree usted de dónde viene eso?»); (c) omitir la fase 4 y ampliar la fase 5 en su lugar — la condensación como intervención autónoma.

4. ¿Cuándo utilizo las fases milanesas en vez de las aquí descritas?

La estructura milanesa original de pre-/sesión/inter-/post-sesión presupone un equipo. No es aplicable 1:1 en el trabajo individual. Quien trabaje en co-terapia o con equipo reflexivo debería atenerse a la estructura original (Boscolo et al.). En el trabajo individual, la estructura de cinco fases aquí descrita es la variante práctica.

5. ¿Puedo utilizar la estructura de fases también en entornos grupales o familiares?

Sí, con adaptaciones. En entornos familiares la fase 1 necesita bastante más tiempo (dejar que cada persona llegue). La fase 2 se convierte en clarificación del encargo con varias personas — ¿el encargo de quién es? La fase 3 utiliza el genograma a menudo directamente en el espacio (constelación, escultura). La fase 4 apunta al movimiento del sistema, no a la hipótesis individual. La fase 5 debe incorporar a todas las personas participantes.

6. ¿Cómo documento una sesión en 3 frases?

Propuesta estándar: Frase 1 — ¿Cuál era el encargo hoy? Frase 2 — ¿Qué hipótesis está en el espacio? Frase 3 — ¿Cuál es la tarea / próximo paso? En la documentación corriente no hace falta más. Para la reflexión en profundidad, un diario de supervisión por separado.


Tarjeta de fases para la mesa

La siguiente página contiene la Panorámica de las cinco fases como tarjeta imprimible para colocar en la mesa durante la sesión. Puede separar esta página, tenerla a su lado y utilizarla como anclaje durante la conversación.

  • Cinco recuadros de fase con anclaje temporal, preguntas clave e indicaciones sobre qué ocurre aquí.
  • Líneas de notas para las palabras clave más importantes de la sesión.
  • Las explicaciones de cada fase se encuentran en las páginas anteriores.

Tarjeta de sesión — Cinco fases

FaseTiempoPregunta clave
1. Llegada & Actualización5–10'«¿Cómo está usted hoy?» / «¿Qué ha ocurrido?»
2. Clarificar & enfocar el encargo10–15'«¿Sobre qué deberíamos hablar hoy?» / «¿Qué sería un buen resultado?»
3. Genograma & Exploración15–25'«¿Quién en su familia ha vivido algo así?» / «¿Qué patrón se observa?»
4. Hipótesis & Intervención10–15'«Lo que me llama la atención… ¿cómo lo ve usted?» / «Imagine que eso estuviera resuelto — ¿qué sería diferente?»
5. Cierre & Tarea5–10'«¿Qué se lleva hoy?» / «¿Cómo se avanza concretamente?»

Notas de sesión

Fecha / Código de la persona consultante / N.º de sesión

Fase 1 — Actualización (¿qué ha ocurrido?)

Fase 2 — Encargo de hoy

Fase 3 — Observaciones del genograma, patrones

Fase 4 — Hipótesis / Intervención

Fase 5 — ¿Qué se lleva la persona consultante / tarea / próxima cita?


Fuentes y bibliografía complementaria

  • Schlippe, Arist von / Schweitzer, Jochen: Lehrbuch der systemischen Therapie und Beratung I — Das Grundlagenwissen. Vandenhoeck & Ruprecht. Estructuración de sesiones en el contexto sistémico (Modelo de Heidelberg).
  • Tomm, Karl (1987): Interventive Interviewing I — Strategizing as a Fourth Guideline. Family Process 26. Lógica de fases de la entrevista.
  • Tomm, Karl (1988): Interventive Interviewing III. Family Process 27, 1–15. Cuatro tipos de preguntas (lineal, circular, estratégico, reflexivo) como herramienta de sesión.
  • Boscolo, Luigi / Cecchin, Gianfranco / Hoffman, Lynn / Penn, Peggy: Milan Systemic Family Therapy. Formato de sesión de la escuela de Milán (Pre-sesión, Sesión, Inter-sesión, Intervención, Post-sesión).
  • de Shazer, Steve / Berg, Insoo Kim: Lösungsorientierte Kurzzeittherapie. Carl-Auer. Estructura de sesión orientada a soluciones (Qué mejoró, preguntas de escala, reconocimiento).
  • Hogrefe Dorsch — Lexikon der Psychologie: Entrada «Mailänder Modell» (Modelo de Milán). Disponible en línea de forma gratuita.
  • Carl-Auer Systemisches Lexikon — Entradas «Hypothetisieren», «Lösungsfokussierung», «Zirkuläres Fragen» (carl-auer.de/magazin/systemisches-lexikon).
  • DGSF Wissensportal — Artículos especializados sobre estructuras de sesión y modelos de fases (dgsf.org/service/wissensportal).
  • McGoldrick, Monica / Gerson, Randy / Petry, Sueli (2020): Genograms — Assessment and Treatment, 4.ª edición. W. W. Norton. Aplicación del genograma en sesiones en curso.

Fuentes actualizadas a 2026-06-03. Las cinco fases son un esquema didáctico, no un modelo estándar vinculante de las asociaciones sistémicas. Distintas escuelas cuentan de forma diferente (3 fases en la orientación a soluciones, 6 fases en la estructura milanesa clásica). En la aplicación autónoma, elegir y reflexionar conscientemente la referencia a la escuela correspondiente.

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