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¿Para qué sirve este protocolo?
El trabajo con el genograma no ocurre solo en el nivel de los hechos expresados verbalmente. Una vacilación antes de un nombre, una omisión, una corrección por parte de otra persona presente, una señal corporal, la forma de tratar la hoja o la pantalla — todo eso aporta información propia. El problema surge solo cuando estas observaciones se mezclan, sin separación, con los hechos recogidos: en una segunda lectura ya no se reconocen como lo que eran — impresiones, no hallazgos. Este protocolo separa ambos niveles desde el principio en dos grupos de columnas.
Qué contiene en concreto
Cinco campos de observación, cada uno con un hecho que sitúa la observación, y la observación misma:
- La vacilación antes de un nombre — llama la atención el contraste de ritmo con el resto del relato
- La omisión de una persona que debería pertenecer al sistema
- Correcciones por parte de otras personas presentes — muestra quién tiene la autoridad interpretativa en la sala, no cuál es el hecho
- Señales corporales ante determinados temas, sobre todo si aparecen en un momento concreto de la conversación y vuelven a desaparecer
- La forma de tratar la hoja o la pantalla — quién va tomando notas, quién retira la silla hacia atrás
El formulario de observación, de una página, presenta para cada uno de los cinco campos dos grupos de columnas separados: hechos recogidos (nombre, año de nacimiento, relación) y observación/impresión (qué se observó, en qué tema o nombre, reacción ante la invitación). Los campos de cabecera para persona cliente/familia, fecha y número de sesión, junto con una lista de verificación de adaptación de ocho puntos previa al primer uso en la práctica, completan la plantilla.
Qué no hace
Los cinco campos ofrecen motivos para preguntar, no resultados. La observación no verbal es fuente de hipótesis, no prueba — unos brazos cruzados no significan «rechazo», una pausa antes de un nombre no significa «trauma». Un manejo profesional consiste en nombrar en lugar de interpretar, por ejemplo: «Noto que, al llegar a este nombre, se ha quedado en silencio un momento — ¿le gustaría decir algo al respecto?». La afirmación extendida de que la comunicación consiste «en un 93 % en señales no verbales» es un mito, no un dato estadístico fiable. Además, la mirada, la distancia y la postura corporal están marcadas culturalmente — el mismo gesto puede significar lo contrario en contextos distintos, y la propia lectura no debe imponerse como norma.
De dónde procede el contenido
El protocolo se basa en la Academia GenoEasy, módulo 2 «Aplicar», lección 31 — fuente de los cinco campos de observación, del mito del 93 % y del principio «nombrar en lugar de interpretar». Con ello se relacionan otras tres lecciones del mismo módulo: «Abordar temas sensibles», la técnica de preguntas circulares y la lección 14 «Recoger información con sensibilidad cultural», sobre la impronta cultural de la mirada y la distancia.