Las lagunas de información en el genograma son ellas mismas información. Estrategias para la práctica: pseudónimos, nota de especulación y el principio de la ampliación posterior.

El obstáculo más frecuente en el genograma

Quien enseña genograma lo oye pronto: "Mi consultante no sabe nada de sus abuelos. ¿Qué hago ahora?" La respuesta: precisamente eso también es un genograma. Lo nuevo es la pregunta de cómo manejarlo profesionalmente.

Las lagunas tienen razones. Algunas son biográficas (abuelos fallecidos temprano, pérdidas por la guerra, emigración), otras son sistémicas (temas silenciados, secretos familiares, conflictos con ruptura generacional), otras son específicas de la generación (las personas más jóvenes saben a menudo menos de sus abuelos, porque la comunicación familiar ha cambiado). La estrategia depende del motivo.

Estrategia 1: pseudónimos estructurados

Si el abuelo paterno es desconocido por su nombre, pero existió, recibe un pseudónimo estructural: "AP-P" para abuelo paterno, "AM-M" para abuela materna. Parece sobrio al principio, pero es preciso, y quita el tabú de la laguna. La persona consultante ve que la figura está sistémicamente registrada, aunque falte el nombre.

Importante: los pseudónimos no deben convertirse en evitación. Si tras tres sesiones los abuelos siguen siendo sólo "AM-P", ese es un encargo a preguntar en la familia, o a decidir activamente no preguntar.

Estrategia 2: la nota de especulación

Algunas personas consultantes intuyen cosas sobre sus abuelos sin saber nada con seguridad. Esas suposiciones pertenecen al genograma, pero marcadas como tales. Yo uso pequeñas llaves: "{probable problema de alcohol}", "{probable guerra}", "{probable ruptura de contacto}".

Esta marca permite dos cosas: primero, lo supuesto se hace visible sin ser tratado como hecho. Segundo, puede comprobarse más tarde mediante investigación familiar, conversaciones, a veces trabajo en archivos.

La especulación no es diagnóstico. Pero es clínicamente operativa: las familias tienen a menudo intuiciones muy precisas sobre lo que ocurrió en generaciones anteriores. Esas intuiciones merecen un lugar en la imagen.

Estrategia 3: el principio de la ampliación posterior

Un genograma nunca está terminado. Quien le transmite eso a la persona consultante la libera de la presión de tener que saberlo todo en la sesión. Frase estándar: "Lo que hoy no sabe, puede añadirlo: dentro de medio año, dentro de cinco años, o nunca. El genograma queda abierto."

Concretamente: las lagunas quedan visibles, pero la imagen se trata como utilizable. Sesiones posteriores pueden incorporar nueva información. En algunos casos, la persona consultante trae meses después una vieja foto familiar y de pronto aparecen nombres.

Estrategia 4: respetar la no-investigación activa

Algunas personas consultantes no quieren saber nada sobre sus abuelos. También esa es una posición válida. Quien las empuja a investigar puede estar pasando por alto una decisión importante de autoprotección.

Pregunta: "¿Querría saber más si pudiera?" La respuesta revela si el no-saber es déficit o protección. Ambas son legítimas.

Viñeta práctica

Una consultante de 28 años no sabe nada sobre su padre: la madre nunca se lo mostró. Tiene un nombre, ninguna imagen, ninguna historia. En el genograma hay un cuadrado con un signo de interrogación. Ella dice: "En realidad tampoco quiero saber." Lo dejamos así.

Seis meses después: vuelve con una carta. Ha buscado el nombre en Google, ha encontrado a una pariente lejana, ha intercambiado correos con ella. El cuadrado recibe ahora año de nacimiento y profesión. Nada más. Pero la imagen ha cambiado, y ella también.

Viñeta práctica 2

Familia con abuelos que se quedaron en la guerra: tres de los cuatro en noches de bombardeo. La consultante (nacida en 1958) conoce los nombres de sus padres y un abuelo por línea, nada más. Dibujamos los ausentes con "{guerra †}" y aceptamos eso. La laguna es la historia familiar.

Lo que no funciona

Sobreescribir las lagunas. Si la persona consultante no sabe, no ayuda el "cuénteme lo que se imagina". Eso produce confabulación, no genograma. Mejor con honestidad: "Eso no lo sabe. Lo marcamos así."

Y: encuadrar las lagunas como déficit de la persona consultante. "Sabe muy poco de su familia" — esas frases las oye uno a veces, también en supervisiones. Son intrusivas. Las lagunas no son culpa; son información.

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