Tres formatos estructurados de primera entrevista que han demostrado su solidez en la práctica de la terapia familiar sistémica: el arco de crecimiento, el plan por pasos y la pregunta ancla. Experiencias de más de 20 años de trabajo con familias.

¿Por qué una plantilla? ¿Y por qué más de una?

En mi experiencia, las primeras entrevistas rara vez fracasan por el sistema de la persona consultante, sino por el setting. Quien entra en la primera sesión sin un plan, o bien despliega el genograma demasiado pronto ("Vamos a dibujarlo") o bien deja que la conversación familiar serpentee sin ancla estructural. Ambas cosas producen una insatisfacción difusa, tanto en las personas que consultan como en las que ofrecen terapia.

Tres plantillas se han mostrado robustas a lo largo de los años, tanto en mi consulta como en grupos de intervisión. No son competidoras, sino que responden a encargos distintos. Elegir la plantilla forma parte de la preparación, no de la sesión misma.

Plantilla 1: El plan por pasos (para encargos claramente delimitados)

Adecuada cuando la persona consultante llega con una pregunta concreta ("¿Cómo manejo la situación con mi padre, que se ha encerrado desde la muerte de mi madre?") y un mandato claro.

Estructura (60 minutos):

  1. Clarificación del encargo (10 min): "¿Qué sería un buen resultado de esta sesión para usted?" — pedir una respuesta concreta, evitando fórmulas genéricas.
  2. Marco de contexto (10 min): ¿Quién vive con quién, desde cuándo, cómo van las cosas actualmente? Aquí aún no hablamos de calidades relacionales, sólo de estructura.
  3. Esbozo del genograma (20 min): Yo dibujo, la persona consultante habla. Tres generaciones, sin pretensión de exhaustividad.
  4. Construcción conjunta de hipótesis (15 min): "¿Qué le llama la atención al verlo así?" — primero la persona consultante, luego mi observación como oferta.
  5. Próximos pasos (5 min): Una tarea concreta o una reflexión hasta la próxima cita.

Plantilla 2: El arco de crecimiento (para temas vitales abiertos)

Adecuada cuando la persona consultante llega con una insatisfacción difusa ("No consigo salir de mi vida") y la sesión debe aportar orientación.

Aquí el genograma llega más tarde, después de 25-30 minutos. Antes se trata del movimiento interno: ¿De dónde vengo? ¿A dónde quiero ir? ¿Qué me retiene? Sólo cuando esa tensión se hace visible, el genograma se convierte en mapa para el movimiento.

El arco de crecimiento sigue el concepto de "interventive interviewing" de Karl Tomm: cada pregunta es a la vez diagnóstico e intervención. Quien tras una sesión tiene la sensación de "haber puesto algo en movimiento", incluso sin un resultado concreto, ha aplicado bien el arco de crecimiento.

Plantilla 3: La pregunta ancla (para primeras entrevistas con alta carga)

Adecuada cuando la persona consultante llega en crisis aguda (separación reciente, duelo, diagnóstico súbito). Aquí una plantilla estructurada es demasiado: la persona no se sentiría vista.

En su lugar: una única pregunta como ancla que sostiene la conversación. Preguntas ancla que han demostrado su utilidad:

  • "¿Quién la sostiene en este momento?"
  • "¿Qué la trae aquí, en lugar de quedarse en casa en el sofá?"
  • "¿Qué necesitaría usted hoy para que esta conversación haya valido la pena?"

En esta plantilla el genograma suele surgir en la segunda o tercera sesión. Forzarlo en la primera arriesga que la persona consultante no vuelva.

Viñeta práctica

Una consultante de 52 años llega tras la muerte súbita de su hermano. Mi primer impulso: genograma de inmediato. Decido no hacerlo y planteo la pregunta ancla "¿Quién la sostiene en este momento?". Respuesta: nadie. Pasamos 50 minutos con la historia de las últimas tres semanas. El genograma surge en la sesión 3, y es entonces la clave, porque para entonces ella ha construido la confianza para mostrar también la difícil relación entre su hermano y su padre.

Lo que no funciona

Cambiar de plantilla a mitad de sesión. Si empiezo con la plantilla 1 y noto que la persona consultante encaja mejor en la 3, mantengo la plantilla en curso y corrijo en la siguiente sesión. La prisa metodológica resulta poco profesional, aunque esté justificada por el contenido.

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